Tras la respuesta a la emergencia: 

Estrategias para el transporte público frente a la pandemia del SARS-CoV-2.

El SARS-CoV-2ii ha conmocionado al mundo. La movilidad urbana no es una excepción: #QuédateEnCasa no es solo “trending topic” en las redes sociales, también es la máxima que está siguiendo la mayoría de la población. Con descensos de hasta el 95% en el número de viajeros en algunas ciudades europeas, el transporte público se ha visto especialmente afectado. Las autoridades y operadores de transporte están haciendo todo lo que pueden para enfrentarse a los retos inmediatos que el virus ya ha generado.

Según nos adentramos en la siguiente fase de esta pandemia, los desafíos en el medio y largo plazo empezarán a cobran mayor importancia. El propósito de este artículo es aclarar los efectos que la pandemia tendrá para el transporte público precisamente en ese medio y largo plazo. Para ello, nos basamos en los estudios científicos existentes sobre el virus, nuestra experiencia en los campos de la movilidad urbana y el transporte sostenible, así como en las entrevistas que hemos llevado a cabo con operadores, autoridades y expertos de transporte público y de la nueva movilidad.

Nuestras principales conclusiones son:

La pandemia

La etapa de crisis actual es solo el principio de un proceso que podría durar varios años. Nos adentramos en una segunda fase de calibrado o ajuste que podría durar hasta la segunda mitad de 2021. Hasta entonces, podrían darse varias oleadas de contagios acompañadas de un ir y venir entre medidas más o menos restrictivas. Un levantamiento completo de las restricciones sigue siendo poco probable hasta que la pandemia concluya y es probable que esto no suceda hasta que se desarrolle una vacuna eficaz.

Comportamiento de la movilidad

Si bien la demanda de movilidad se recuperará tras la fase de crisis aguda inicial, es probable que se mantenga por debajo de los niveles previos, al menos durante la etapa de calibrado. Los cambios en las restricciones harán que la demanda sea volátil durante la fase de calibrado. Debido a la importancia del riesgo de contagio percibido (y real), es posible que muchas personas sigan evitando el transporte público en los próximos meses. Además, los usuarios del transporte podrían acostumbrarse a una elección modal más flexible.

Estrategia de transporte público

Más allá de la gestión inmediata de la crisis, las autoridades y operadores de transporte público deben formular estrategias a largo plazo. Sería un error ignorar o detener iniciativas estratégicas sólo porque no contribuyan directamente en el momento actual. Identificamos cinco áreas de acción en particular que jugarán un papel crucial en los próximos años. Estas áreas de acción son la expansión de la oferta, la integración multimodal, la tarificación sencilla y flexible, la digitalización y la agilización de procesos y estructuras dentro de las organizaciones.

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